El dios del dinero(Mamon)

« Desenmascarando el engaño, el lado oscuro del G-12No le tema a un poco de sufrimiento »El dios dinero (Mamón)

Por Vicente Mercado Santamaría
Tomado de la pagina LA VOZ DE JEHOVA

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; Porque RAÍZ DE TODOS LOS MALES ES EL AMOR AL DINERO, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”

(1 Timoteo 6:9).

Amada Iglesia:

Escuché pasmado cuando decía el predicador, Otoniel Font, que el conocido Proverbio 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”, no tiene el significado que le interpreta a ese proverbio “la Iglesia tradicional” (¿Otra Iglesia? ¿La Iglesia anticuada?), sino que debemos enseñar al niño los modos y habilidades para hacer dinero y tener éxito material en la vida, porque eso será para él un camino seguro de prosperidad material hasta la vejez.

Es decir que, el camino es hacer dinero. El camino no es Jesucristo, como enseña “la Iglesia tradicional”, pues el dinero ha reemplazado a Jesucristo como camino en esta nueva doctrina del éxito y prosperidad.

Es el dios dinero y de qué forma tan descarada ha venido a ser el camino; solo falta que sea también o tal vez ya lo sea para muchos, la verdad y la vida.

“El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad” (Eclesiastés 5:10).

El Señor Jesucristo personifica como dios al dinero y las ganancias deshonestas, llamándole Mamón (Mateo 6:24). Para muchos, Mamón es el dios que ha suplantado a Jesucristo en gran parte de la Iglesia, y a este dios le sirven y esperan de él su auxilio o salvación.

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (a Mamón)” (Mateo 6:24).

Me acordé enseguida de algo que le escuché al cantante Marcos Witt y lo cual mencioné en un mensaje anterior, diciendo sin ruborizarse ni avergonzarse, en una escuela dominical de su iglesia, que él les enseñó desde niños a sus hijos que soñaran con ser multimillonarios, lo desearan y lo buscaran ansiosamente, pues “esta es la mejor herencia que podía dejarles”, el anhelo y la habilidad de ser millonarios o multimillonarios (en dólares).

Vemos así como un cantante que han colocado de pastor en una grande congregación, infunde como mayor valor, comenzando con sus propios hijos de ejemplo, la búsqueda del dios dinero, por encima de Cristo, de las cosas de arriba y el don del Espíritu Santo.

En este sentido tienen la misma nueva doctrina del Proverbio, de instruir en el camino del dios dinero a los niños, tanto el cantante Witt, como el pastor Font.

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Isaías 55:1).

¡He sabido de iglesias donde pasan las canastillas para recoger dinero de ofrendas tres veces durante el servicio!

Como esto se hace públicamente, muchos se sienten coaccionados a echar dinero en esas bolsas que pasan repetidamente, no tanto para Cristo, sino para no quedar mal con el pastor y los hermanos de la congregación.

¿No sería suficiente pasar esas canastas una sola vez y pedirles que especifiquen en sus sobres con cuál intención destinen su dinero?

De salida, lo deseable sería no coaccionar a los hermanos con la canastilla delante de la vista de los demás. Por el pasaje del Evangelio, donde Cristo observaba la entrega de ofrendas en el culto, sabemos que en ese tiempo el alfolí era una urna fija, colocada en la entrada del templo, a la cual acudían voluntariamente los que ofrendaban.

Aparte de la coacción por la presentación de la canastilla delante de todos, está el terror por las amenazas al fuego eterno a quienes no depositen dinero o las promesas de una prosperidad material sin límites para quienes lo hagan.

Sabemos que Dios bendice al dador alegre, pero hoy el dinero ha suplantado a Jesucristo y predican que dando dinero usted se sana de cualquier enfermedad o puede lograr la conversión de sus familiares y solucionar todo problema, hasta alcanzar la riqueza material sin necesidad de comprar un billete de lotería, porque hacer esto sí es pecado, pero ofrendar con la intención de enriquecerse no es pecado, sino una fórmula o principio automático del “Reino”.

También han impuesto a las congregaciones que todos los diezmos son propiedad del pastor y solo las ofrendas adicionales están destinadas al mantenimiento de la iglesia y demás ministerios. ¿Dónde dice eso en la Biblia?

Por el contrario, la Biblia dice que el dinero debe ir al alfolí de la iglesia (en el Antiguo Testamento esta palabra significaba el granero del templo). Y después, la Iglesia debe proveer o mantener a sus pastores, sea con salario o con honorarios.

Pero, por el terror al infierno y al rechazo de la congregación, nadie se atreve a cuestionar a estos nuevos recolectores de dinero a costa de la fe sencilla e ingenua de sus almas cautivas. Seguramente en este momento muchos estarán diciendo que tengo un demonio por atreverme a escribir públicamente todo esto. Porque a todo aquel que critique o cuestione las falsas doctrinas y los pecados dentro de la Iglesia, los mismos pastores se encargan de señalarlo delante de sus fieles, para apartarlo, ignorarlo o aislarlo como si estuviera endemoniado. Esto mismo lo hicieron primeramente a Cristo, quien nos anunció que también harían con nosotros.

Todo esto ha dado por resultado en estos últimos años, unas mega-iglesias con pastores multimillonarios, algunos hasta con avión privado, sustentadas por miles de miembros relativamente humildes y pobres, hasta con necesidades materiales enormes.

Si le parece que estoy difamando, lo invito a mirar por televisión una “maratónica” del canal Enlace, donde los codiciosos pastores ofrecen ansiosa y desvergonzadamente todo lo espiritual y material a cambio del dinero que piden.

Los manipulan sicológicamente para que corran (literalmente) a “pactar” con Dios mediante una suma de dinero o a “sembrar” también el dinero en las cuentas de los pastores de la maratónica recolecta, que los ha convertido en magnates comerciantes del falso evangelio. Un pacto que los salva y les hace ganar el ciento por uno.

¿Desde cuándo son los hombres quienes establecen los pactos con Dios?

¿Para qué Cristo, si puedes dar dinero?

ANTI-BIENABENTURANZAS

“Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. Mas, ¡Ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. !Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. !Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Lucas 6:20-26).

Este afán por el enriquecimiento y el éxito en ganar el mundo, ha llegado hasta el extremo de que en el Dispensacionalismo (una de las doctrinas sobre los últimos tiempos, la más extendida y en boga) niegan el Sermón del Monte (Mateo 5, 6 y 7), diciendo que no es propio ni dirigido a los cristianos de este tiempo, sino que es un sermón para los futuros habitantes del llamado “Milenio”.

Es decir, que ya hoy, para muchos, para los de la doctrina de la prosperidad material, NO son bienaventurados los pobres, ni los que lloran, ni los que tienen hambre y sed de justicia, ni los que padecen persecución o vituperio; todo lo contrario, si usted sufre alguna de estas tribulaciones investigue que pecado tiene o si no ha dado el suficiente dinero en ofrendas.

Hasta han llegado a decir que Job pecó, que se rebeló contra Dios y lo maldijo. Cuando el mismo Jehová, quien había apostado por Job ante Satanás, aprobó y respaldó a Job al final del libro, quien perdonó a sus ingratos amigos, solo por la oración de Job (Job 42:7-9).

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Published in: on 1 junio 2009 at 17:14  Dejar un comentario  

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